LOS YAMAS. AHIMSA. LA NO VIOLENCIA
AHIMSA
En la regeneración y
divinización del hombre, el primer paso consiste en eliminar su naturaleza
animal. El trato predominante entre los animales es la crueldad. Por eso los
sabios y santos recomendaron Ahimsa. Éste es un método muy efectivo para
contrarrestar y erradicar por completo la brutal y cruel naturaleza animal, o Pasu-Suabhava,
en el hombre.
La práctica de Ahimsa
desarrolla el amor. Ahimsa es otro nombre de la verdad o el amor. Ahimsa es el
amor universal. Es el amor puro. Es el amor divino, o Prem. Donde hay
amor, hay Ahimsa. Donde hay Ahimsa, hay amor y servicio desinteresado. Todas estas
cosas van juntas.
El mensaje de todos los
santos y profetas de todos los tiempos y climas es el mensaje del amor, de la
no violencia, del servicio desinteresado. La no violencia es el mejor y más
noble de todos los tratos que se encuentran expresados en la vida y actividades
diarias de las almas perfeccionadas. La no violencia es el único medio no sólo
para alcanzar la Salvación, sino también para disfrutar paz y dicha
ininterrumpidas.
El hombre alcanza la paz no
dañando a ninguna criatura viva.
Hay sólo una religión: la
religión del amor y de la paz. Hay un único mensaje: el de la no violencia.
Ahimsa es un deber supremo del hombre.
Ahimsa, o abstenerse de
causar daño a criatura viva alguna, es una cualidad distintiva en la que pone
énfasis toda ética. La no violencia es una gran fuerza espiritual.
Significado de Ahimsa
Ahimsa, o no dañar,
implica, por supuesto, no matar. Pero no dañar no sólo quiere decir no matar.
En su significado completo implica una absoluta abstinencia de causar daño
alguno a cualquier criatura viva, ya sea en pensamiento, palabra u obra. Para
no dañar son necesarias mente, boca y manos inofensivas. Ahimsa no supone un
mero daño negativo, sino que es un amor cósmico y positivo. Es el desarrollo de
esa actitud mental en la que el odio es reemplazado por el amor. Ahimsa es el
verdadero sacrificio. Es perdonar. Es energía, o Sakti. Es la verdadera
fortaleza.
Formas sutiles de Ahimsa o violencia
Sólo la gente ordinaria
piensa que la no violencia consiste en no dañar físicamente a ninguna criatura
viva. Ésta no es sino la forma grosera de Ahimsa. El voto de Ahimsa se rompe,
simplemente, por mostrar desprecio hacia otro hombre, por tener antipatía o un
prejuicio irracionales hacia alguien, por mostrarse malencarado con los demás,
por odiar a cualquier persona, por abusar de alguien, por hablar mal de otros,
por murmurar o difamar, por cobijar pensamientos de odio, por proferir mentiras
o por arruinar a otra persona de forma alguna.
Toda palabra dura y
desagradable implica violencia, o Himsa. Proferir palabras desagradables
contra los mendigos, sirvientes o cualquier persona inferior es dañar. Herir
los pensamientos de los demás por medio de gestos, expresiones, el tono de voz
y palabras duras es también Himsa. Menospreciar o mostrar una descortesía
deliberada hacia una persona ante los demás es un daño imperdonable. Aprobar
los actos desagradables de alguna otra persona es un daño indirecto. No tener
éxito en aliviar el dolor de alguien, o incluso negarse en acudir a la persona
que sufre, es una manera de dañar. Es el pecado de omisión, Evita estrictamente
toda forma de rudeza, directa o indirecta, positiva o negativa, inmediata o
retrasada. Practica Ahimsa en su forma más pura y hazte divino. Ahimsa y la
divinidad son la misma cosa.
Ahimsa, una cualidad del
fuerte
Si practicas la no
violencia, debes renunciar también a los insultos, reproches y criticas. Nunca
debes vengarte, ni desear ofender a nadie, aun tras extrema provocación. No
debes tener ni un solo mal pensamiento contra nadie. No debes cobijar ira
alguna. No debes maldecir. Debes estar preparado a perder con alegria incluso
tu vida en la causa de la Verdad. La Verdad Última sólo puede alcanzar se por
medio de Ahimsa.
Ahimsa es la cumbre de la
valentía. La no violencia no es posible sin intrepidez. La no violencia no la
pueden practicar personas débiles. No la puede practicar un hombre que tema
terriblemente a la muerte y que no tenga poder de padecimiento y resistencia.
Es un escudo no del afeminado, sino del poderoso. Ahimsa es una cualidad en la
conducta del fuerte. Es un arma del fuerte. Si un hombre te pega con un palo,
no debes tener ni un solo pensamiento de venganza, ni tampoco un solo
sentimiento de antipatía hacia quien te atormenta. Ahimsa es la perfección del
perdón. Recuerda los actos de los grandes sabios de antaño. Yaiadeva, autor del
Guita-Govinda, dio abundantes y valiosos regalos a sus enemigos, quienes
le cortaron ambas manos, e hizo que alcanzasen Mukti, o la liberación, a
través de sus oraciones sinceras. Rezó así: «¡Oh Señor! Puesto que concediste la
liberación a Tus enemigos Rávana y Kamsa, ¿por qué no se la concedes ahora a
mis enemigos?» Todo santo o sabio posee un corazón magnánimo.
Pavahari Baba cogió un saco
lleno de objetos diversos y siguió al ladrón, diciéndole: « ¡Oh Ladrón
Naráiana! No sabía que eras Tú quien visitó mi casa. Te ruego que aceptes estas
cosas insignificantes que poseo. » El ladrón dejó de huir, asombrado, ya partir
de aquel mismo instante abandonó su hábito de robar, convirtiéndose en
discípulo de Pavahari Baba.
Recordando las nobles
acciones de santos como Yaiadeva y Pavahari Baba, seguirás sus principios e
ideales.
Práctica gradual de
Ahimsa
Cuando se originan en la
mente pensamientos de venganza y de odio, trata de controlar primero el cuerpo
y la palabra. No profieras palabras duras y dañinas. No censures. No trates de
dañar a los demás. Si lo logras practicándolo durante unos meses, los
pensamientos de venganza, no teniendo oportunidad de manifestarse externamente,
morirán por sí solos. Es extremadamente difícil controlar tales pensamientos al
principio sin haber controlado primeramente el cuerpo y la palabra.
Controla primero tu cuerpo
físico. Si un hombre te pega, mantente calmado. Suprime tus sentimientos. Sigue
las instrucciones de Jesucristo en su Sermón de la Montaña. Dice Jesús: «Si un
hombre te golpea en una mejilla, pone también la otra. Si un hombre te roba la
túnica, dale también tu camisa.» Esto es muy difícil al principio, pues las
viejas impresiones, o Samskaras, de venganza - "ojo por ojo, diente
por diente" y "pagar con la misma moneda" - te forzarán a
vengarte. Tendrás que esperar fríamente. Reflexiona y medita. Pregúntate a ti
mismo (Vichara). La mente se calmará. Tu oponente, que estaba también
muy furioso, se calmará a su vez al no encontrar oposición por tu parte.
Quedará, además, asombrado y horrorizado, pues permanecerás como un verdadero
sabio. Poco a poco, obtendrás así una fortaleza inmensa. Mantén tu ideal ante
ti. Procura alcanzarlo, aun con pasos inseguros al principio. Ten una clara
imagen mental de Ahimsa y de sus inconmensurables ventajas.
Una vez controlado el
cuerpo, controla tu palabra. Toma una determinación firme: «A partir de hoy no
diré ni una sola palabra desagradable contra nadie.» Fracasarás una centena de
veces. Pero ¿qué importa'? Lentamente ganarás fortaleza. Vigila los impulsos de
la palabra y observa silencio, o Mouna. Practica el perdón, o Kshama.
Di internamente: «Es como el alma de un niño. Es ignorante. Por eso lo ha
hecho.
Debo perdonarle por esta
vez. ¿Qué ganaría yo abusando de él a mi vez? Equivocarse es humano; perdonar
es divino.» Elimina lentamente el apego a tu ego, o Abhimana, pues ésta
es la causa y raíz de los sufrimientos humanos.
Finalmente, acude a tus
pensamientos y vigila todo pensamiento dañino. Nunca pienses siquiera en dañar
a nadie. En todos mora un mismo Ser. Todos somos manifestaciones de un Dios
único. Haciendo daño a otros, no haces sino dañar a tu propio Ser. Ama a todos.
Sirve a todos. No odies a nadie. No insultes a nadie. No dañes a nadie en
pensamiento, palabra y obra. Trata de contemplar a tu propio Ser en todos los
seres. Esto fomentará tu no violencia.
Beneficios de la práctica de Ahimsa
Si te has establecido en
Ahimsa, habrás alcanzado todas las virtudes. Ahimsa es el eje. Todas las
virtudes ruedan alrededor de la no violencia. Del mismo modo que todas las
huellas caben en las del elefante, así también todas las religiones y reglas
éticas se funden en el gran voto de la no violencia.
La no violencia es la
fuerza del alma. El odio se derrite en presencia del amor. El odio se disuelve
en presencia de Ahimsa. No hay poder mayor que Ahimsa. Su práctica desarrolla
la fuerza de voluntad hasta un grado considerable. La práctica de Ahimsa te
hará intrépido. Quien practica la no violencia con verdadera fe puede impulsar
al mundo entero, domesticar animales salvajes, ganarse los corazones de todos y
subyugar a sus enemigos. Puede atar y desatar las cosas. La fuerza de la no
violencia es infinitamente más maravillosa y sutil que la de la electricidad o
el magnetismo.
La ley de Ahimsa es tan
exacta y precisa como la ley de la gravitación o la conexión. Debes conocer el
modo de aplicarla inteligentemente con seguridad científica. Si eres capaz de
aplicarla con precisión y exactitud, podrás hacer maravillas. Podrás mandar,
incluso, sobre los elementos y la Naturaleza.
El poder de la no violencia
El poder de Ahimsa es más
grande que el poder del intelecto. Es fácil desarrollar el intelecto, pero es
difícil desarrollar el corazón. La práctica de Ahimsa desarrolla el corazón de
una manera maravillosa.
Quien practica la no
violencia desarrolla una gran fuerza de voluntad. En su presencia cesa toda
enemistad. En su presencia, la cobra y la rana, la vaca y el tigre, la mangosta
y la cobra, el gato y el ratón, el lobo y la oveja, vivirán juntos en términos
de íntima amistad. En su presencia, toda hostilidad se desvanece. Esto quiere
decir que todos los seres -hombres, animales, aves y criaturas venenosas- se
aproximan a quien la practica sin miedo y no le hacen daño. Su naturaleza
hostil desaparece de ellos en su mera presencia. El ratón y el gato, la
serpiente y la mangosta, y otros seres que son enemigos unos de otros por
naturaleza, olvidan sus sentimientos hostiles en presencia del Yogui que se ha
establecido en Ahimsa. Los leones y los tigres no podrán nunca hacer daño a tal
Yogui. Un Yogui así puede incluso dar órdenes precisas a los leones y a los
tigres. Éstos le obedecen. Éste es un tipo de poder que se obtiene por la práctica
de Ahimsa. La práctica de Ahimsa culminará finalmente en la realización de la
unidad de la vida, o en la consciencia de la no dualidad (aduálica).
Limitaciones a la
práctica de Ahimsa
Una no violencia absoluta
es imposible. No le resulta posible ni al monje, o Sanniasin, más
escrupuloso. Para practicarla tendríamos que evitar matar a incontables
criaturas al caminar, al sentamos, al comer, al respirar, al dormir y al beber.
No podrás hallar una sola persona en el mundo entero que no dañe. Tenemos que
destruir vida para poder vivir nosotros. Es físicamente imposible obedecer la
ley de la no destrucción de la vida, debido a que incluso los fagocitos de
nuestra sangre están destruyendo millones de peligrosos intrusos, como
espirilos, bacterias y gérmenes.
Según cierta escuela de
pensamiento, si por el asesinato de una persona se pueden salvar millares de
vidas, ello no estaría considerado como Himsa o violencia. Ahimsa e Himsa son
términos relativos. Algunos dicen que uno se puede defender a sí mismo con
cualquier cosa y utilizar un poco de violencia cuando se encuentra en peligro;
y tampoco es esto considerado como Himsa. Los occidentales suelen matar a sus
caballos o perros más queridos cuando están agonizando y no queda posibilidad
de aliviar su sufrimiento. Lo hacen porque desean que el alma se libere
inmediatamente del cuerpo físico. El motivo es el factor principal. Es la razón
fundamental de todo.
Un Sanniasin no debería
defenderse ni usar la violencia, aun incluso estando su vida en peligro. Para
un hombre ordinario, Ahimsa debería ser también su propósito; pero no faltará a
este principio si, ante una necesidad evidente y sin ningún propósito egoísta,
recurre a la violencia ocasionalmente. Pero tampoco se debe ser indulgente con
la mente a este respecto. Si lo eres, tu mente se aprovechará siempre de ello y
te incitará a realizar actos de violencia. Da a un tunante un dedo y tomará el
brazo entero. También la mente adoptará en seguida esta postura si le das
demasiada cuerda para moverse.
Ahimsa jamás consiste en
una postura. Es una virtud sublime. Es la cualidad fundamental de los
buscadores de la Verdad. La realización del Ser no es posible sin Ahimsa. Es
sólo a través de la práctica de Ahimsa como podrás conocer y alcanzar al Ser
Supremo, o Brahman. Aquellos en quienes la no violencia es una postura,
fracasarán más de una vez. También se verán tentados a realizar acciones
violentas. Por el contrario, quienes se adhieren estrictamente al voto de
Ahimsa como un credo sagrado o un canon fundamental del Yoga, nunca podrán ser
embaucados hacia la violencia.
Un voto universal
Ahimsa es un Mahavratam,
o un gran voto universal. Lo deberían practicar las gentes de todos los
países. No sólo concierne a los hindúes o indios. Quienquiera que desee
realizar la Verdad, deberá practicar la no violencia. Te encontrarás un montón
de dificultades, fracasarás un montón de veces, pero nunca deberás abandonar la
práctica de Ahimsa. Las pruebas y dificultades deberán aparecer en tu camino
para probar tu fortaleza. Permanece adamantino. Sólo entonces el verdadero
éxito coronará tus esfuerzos.
Hay en la no violencia un
poder oculto que protege a quienes la practican. La mano invisible de Dios
protege. No tendrás miedo, pues ¿qué podrán hacerte las pistolas o las espadas?
Incluso ahora hay aún gente
que no causa el menor daño a las moscas o a las hormigas. Incluso llevan en sus
bolsillos azúcar para dársela en sus hormigueros a las hormigas. No utilizan
luces de noche por miedo a matar pequeños insectos. Tienen mucho cuidado cuando
caminan por las calles, pues no quieren aplastar a los pequeños insectos.
Benditos sean estos hombres. Pronto verán a Dios, pues poseen un corazón manso.
SRI SUAMI SIVANANDA



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